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Se denomina ventilación a la renovación de aire interior, para intentar conseguir unas condiciones de confort y cubrir las necesidades higiénicas. La ventilación provoca el movimiento del aire, de manera que reduce la sensación de calor en un ambiente sobrecalentado. Entre los tipos de ventilación podemos encontrar:

La ventilación pasiva, también llamada ventilación natural, se produce por la acción del viento o por una diferencia de temperatura entre el punto de entrada y salida del aire. Consiste en producir un movimiento del aire interior para que sea renovado con el del exterior, más oxigenado y limpio. Es un sistema de ventilación gratuito y que no produce consumo energético. Las técnicas de ventilación natural son:

La ventilación natural se da cuando entre el interior y exterior del edificio existe una diferencia de presión, que da lugar al movimiento del aire. Puede ser a través de las ventanas abiertas o mediante la apertura de huecos situados en fachadas opuestas y orientados en función de los vientos dominantes, lo cual se define como ventilación cruzada. Este tipo de ventilación se utiliza en diversos edificios como puede ser Hemiciclo solar o Madrid 0,0 en los cuales, las viviendas son pasantes y permiten una correcta circulación del aire entre fachadas opuestas.

La ventilación inducida trata de dirigir el aire, mediante aberturas correctamente situadas. Consiste en crear un recorrido para que el aire pueda circular y renovarse por la diferencia de temperatura. Este tipo de ventilación se utiliza en múltiples proyectos. Entre ellos la Agencia Andaluza de la Energía, en la cual ingresa el aire a través de captadores en la fachada, introduciéndose en la doble piel del edificio para crear una cámara de aire ventilada. Este aire caliente saldrá posteriormente al exterior, gracias a aperturas regulables en la fachada y en los pozos de luz.

La ventilación activa o mecánica consiste en la renovación del aire interior, con la ayuda de aparatos que inyectan y extraen el aire del ambiente. Utiliza dispositivos que funcionan gracias a un aporte energético y que son capaces de controlar la calidad del aire interior. Entre estos dispositivos encontramos ventiladores, extractores o impulsores de aire que fuerzan la circulación del aire y sistemas de ventilación mecánica controlada con recuperación de calor.